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Repensemos la digitalización de la educación

En un contexto en el que disponemos de cada vez más evidencia para considerar con cautela el impacto de la tecnología digital en los jóvenes, resulta sorprendente que su despliegue en la propia educación escolar no sea objeto de debate.

 

En la última década, hemos observado cómo la salud mental, los hábitos sociales y la cognición de los jóvenes se han visto profundamente alterados por el uso indiscriminado de la tecnología digital y consideramos que el sistema educativo debe ser parte de la solución y no del problema.

En España, un 31,6 % de los adolescentes pasa más de 5 horas diarias conectado a Internet entre semana, y un 49,6 % durante el fin de semana[1]. La educación debe contribuir a reducir, no a aumentar, esta hiperconexión, la cual genera una serie de perjuicios cada vez más puestos en evidencia.

 

Tanto organizaciones internacionales como las autoridades educativas, sanitarias y de protección de datos nacionales, competentes para emitir recomendaciones objetivas y desprovistas de intereses comerciales cuestionan los fundamentos del despliegue digital en la educación e invitan a reconsiderarlo. Entre otros problemas, subrayan que el uso de tabletas no mejora el aprendizaje[2], supone una fuente de distracción para los alumnos[3] y plantea serios problemas de protección de datos.

 

Ya en 2015, un informe de la OCDE[4] apuntaba que los países en los que se utilizaban los ordenadores en las aulas por encima de la media obtenían resultados significativamente peores. Los que más invertían en digitalizar la educación no mostraban mejoras apreciables en lectura, matemáticas o ciencias. Al contrario, los que menos invertían este despliegue mejoraban su nivel en todos los parámetros. Las competencias esenciales para la navegación online podían ser aprendidas con herramientas pedagógicas convencionales.

 

Más recientemente, en 2023, la UNESCO[5] advertía de la probable subestimación de los costes a corto y largo plazo de la utilización de la tecnología en las aulas. Subrayaba que un 89% de los programas recomendados durante la pandemia implicaron algún tipo de vigilancia y una explotación de los datos de los menores y destacaba que 39 de los 42 gobiernos que fomentaron una enseñanza online durante ese periodo favorecieron usos que vulneraban los derechos de los niños. También enfatizaba que la influencia creciente de la industria tecnológica en las políticas educativas debería ser una fuente de preocupación.

 

El hecho que en 2023 las autoridades suecas hayan decidido, en base a las conclusiones de un grupo de expertos coordinados por el Karolinska Institute, hacer marcha atrás en su política de digitalización de las aulas[6] y volver a los libros de texto debería ser materia de reflexión. En febrero de 2024, el Instituto nacional de salud pública de Quebec realizó una revisión de la literatura científica sobre los efectos del uso de dispositivos digitales en clase, utilizados con fines personales o pedagógicos. Concluyó que, en el mejor de los casos no aportaban ningún beneficio en términos de aprendizaje, y en el peor, tenían un impacto negativo en la cognición de los jóvenes[7].

 

 

5 propuestas

1. Garantizar que los manuales escolares estén siempre / únicamente disponibles en formato papel.

 

2. Limitar el uso de pantallas en las aulas a situaciones excepcionales.

Excluirlas de la rutina diaria en clase. Ausencia de pantallas en infantil y uso excepcional en primaria. En otras etapas educativas, limitarlas a clases de informática u ofimática, en aulas dedicadas, y a casos en los que aporten un valor añadido comprobado.

3. Garantizar el derecho a la desconexión de los alumnos y familias.

Mantener las agendas físicas y evitar que los deberes se suban a plataformas. Garantizar la posibilidad de realizar los deberes sin estar conectado.

 

4. Hacer de lo digital una materia y no un vehículo de enseñanza.

Formar a los alumnos en informática y fomentar una reflexión y un conocimiento sobre sus implicaciones, en horarios dedicados.

5. Lanzar una gran campaña sobre los riesgos de la sobreutilización de herramientas digitales y ofrecer alternativas a los jóvenes.

Fomentar iniciativas que revaloricen la lectura, la cultura, el deporte y las interacciones sociales reales.

 

En principio, lo reemplazamos por

 

5. Asegurar una alternativa analógica

Como medida de mínimos, de manera urgente mientras estas medidas se vayan implementando, ofrecer una línea en cada curso / una opción para los alumnos de familias que así lo soliciten que se respete su derecho a la desconexión.

 

 

13 problemas

 

Por las razones que resumimos a continuación, consideramos que es fundamental que las escuelas limiten de forma estricta el uso de dispositivos tecnológicos:

 

1. Falta de definición de los objetivos y riesgos de una digitalización de la educación

El despliegue tecnológico en los procesos educativos no responde a unas necesidades claramente identificadas sinoa la creencia infundada de que contribuiría a modernizar, y, por ende, a mejorar la educación.

Es fundamental que prevalezca un principio de precaución en el que la carga

de la prueba —tanto en términos de beneficios como de riesgos— recaiga en las compañías tecnológicas[8].

 

2. Distracción y puente hacia usos recreativos

El límite entre usos educativos y recreativos de los dispositivos es muy borroso y los alumnos se enfrentan a la tentación de usarlos con otros fines (redes sociales, vídeos, juego, pornografía, etc.) que los alejan de su uso pedagógico.

 

3. Ordenes contradictorias

Existe una disonancia entre, por un lado, el mensaje que reciben cada vez más frecuentemente los jóvenes, invitándoles a pasar menos tiempo con dispositivos y, por otro, la obligación de conectarse promovida por el propio colegio, especialmente a medida que la evidencia científica[9] muestra la relación de causalidad entre el tiempo pasado conectado a internet y su deterioro psicológico.

 

4. Impacto sobre la capacidad de concentración y escucha

Los estímulos a los que acostumbran los dispositivos digitales favorecen la dispersión en detrimento de una atención profunda. La fuerza de voluntad necesaria para resistir estos estímulos es una capacidad ejecutiva que se adquiere con la edad. El uso constante de dispositivos que fomentan el multitarea resulta en más errores y promueve un tipo de pensamiento menos profundo. Disminuye la competencia lectora y la comprensión abstracta.

 

5. Superioridad de la lectura en papel

Varios estudios muestran que los alumnos entienden mejor cuando leen un texto en papel que en una pantalla[10] mientras que escribir a mano también favorece un aprendizaje más profundo y habilidades, entre otras, motrices [11].

 

6. Sentido del esfuerzo y actitud pasiva

Los dispositivos y programas a menudo vehiculan la idea de que la tecnología puede resolver los problemas en lugar de los propios alumnos desde la más temprana edad en detrimento de fomentar un sentido del esfuerzo y una motivación anclada en sí mismos. Se presentan a veces como métodos activos, cuando en realidad son pasivos.

 

7. Desresponsabilización

Prácticas como subir los deberes a una plataforma en lugar de hacer que los alumnos los anoten ellos mismos no contribuyen a la responsabilidad, sino que los mantienen en una posición de consumo pasivo y de continua conexión.

 

8. Privacidad

Las plataformas educativas plantean un riesgo de explotación de los datos de los jóvenes sin garantías suficientes[12]. Afectan al perfilado de menores y a sus hábitos de conducta. A menudo imponen que estos creen cuentas, registrándose a una edad inferior a la que define la ley.

 

9. No favorecen las aptitudes necesarias a un entorno conectado

Vivir, orientarse y trabajar en un mundo digitalizado requiere una alfabetización informacional basada en el espíritu crítico, el conocimiento y unas referencias que permitan contextualizar la información. La creencia según la cual el uso de dispositivos favorece las supuestas “competencias digitales” es errónea. El uso de tabletas parece incluso afectar negativamente las aptitudes informáticas.[13]

 

10. Deriva hacia una educación deshumanizada

La introducción gradual de dispositivos en las aulas puede ser el preludio hacia una relegación paulatina del profesorado a un segundo plano. La escuela debe ser un entorno dominado por la interacción humana en la que los alumnos se acostumbren a comunicarse con personas y a no estar más horas frente a una pantalla.

 

11. Influencia de la industria ‘ed tech’

La industria tecnológica ejerce una poderosa influencia a favor de la digitalización de la educación, dedicando recursos considerables para patrocinar congresos, contenidos en los medios y estudios a menudo sesgados[14]. Se producen conflictos de intereses y prevalece la lógica comercial sobre la pedagógica.

 

12. Coste económico y medioambiental

La inversión necesaria para digitalizar los procesos educativos es costosa para el propio sistema y para las familias, y se realiza en detrimento de otras inversiones. La obsolescencia (a menudo programada) de los dispositivos obliga a renovarlos periódicamente, aumentando su carga económica y medioambiental[15].

 

 

Referencias

[1] UNICEF. (2023). Impacto de la tecnología en la adolescencia. Disponible en https://www.unicef.es/publicacion/impacto-de-la-tecnologia-en-la-adolescencia

[2] Beneito, P., Vicente-Chirivella, O. (2022). Banning mobile phones in schools: evidence from regional-level policies in Spain. Emerald Insight https://www.emerald.com/insight/content/doi/10.1108/AEA-05-2021-0112/full/html

[3] Asociación Española de Pediatría (2024). Impacto de dispositivos digitales en el sistema educativo. [PDF] Disponible en https://www.aeped.es/sites/default/files/impacto_de_los_dispositivos_digitales_en_el_sistema_educativo_cps_1.pdf

 

[4] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2015). Students, Computers and Learning: Making the Connection. OECD Publicaciones. https://www.oecd-ilibrary.org/education/students-computers-and-learning_9789264239555-en

 

[5] UNESCO. (2023). GEM 2023 Tecnología en la Educación: ¿una herramienta en los términos de quién? https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000386165_spa

 

[6] El Periódico. (2023, 2 de junio). Suecia paraliza su plan de digitalización en las escuelas. https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20230602/suecia-paraliza-plan-digitalizacion-escuelas-88078863

 

[7] Instituto Nacional de Salud Pública de Quebec (INSPQ). (2024). L’utilisation des écrans en contexte scolaire et la santé des jeunes de moins de 25 ans :effets sur la cognition. https://www.inspq.qc.ca/sites/default/files/2024-02/3434-utilisation-ecrans-contexte-scolaire-sante-jeunes.pdf

 

[8] Salmerón-Ruiz, M. A., Montiel, I., & L’Ecuyer, C. (2024). Prudence around screen use: Absence of evidence is not evidence of absence. Journal of Educational Psychology, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1695403324000742?via%3Dihub

Cyber Guardians. (2024). Uso de Internet & Enfermedad Mental en niños & adolescentes en España [PDF] Disponible en https://www.cyber-guardians.org/wp-content/uploads/2024/02/CyberGuardians_Research_Briefing_2024.pdf

 

[9]

[10] Altamura, L. Vargas, C., Salmerón, L. (2023). Do New Forms of Reading Pay Off? A Meta-Analysis on the Relationship Between Leisure Digital Reading Habits and Text Comprehension American Educational Research Association https://journals.sagepub.com/doi/10.3102/00346543231216463

L’Ecuyer, Catherine (2019) Buscar artículo UNESCO tecnomitos

 

[11] Wiley, R., Rapp, B. (2021) The Effects of Handwriting Experience on Literacy Learning. Psychological Science. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0956797621993111

 

[12] UNESCO. (2023). GEM 2023 Tecnología en la Educación: ¿una herramienta en los términos de quién? “Aunque los datos de la niñez están expuestos, solo el 16% de los países garantizan por ley la privacidad de los datos en el sector educativo. Según un análisis, el 89% de los 163 productos de tecnología educativa recomendados durante la pandemia podían vigilar a los niños. Asimismo, 39 de los 42 gobiernos que ofrecieron educación en línea durante la pandemia fomentaron usos que ponían en riesgo o infringían sus derechos.” https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000386165_spa

 

[13] Boon, H.J., Boon, L. & Bartle, T. Does iPad use support learning in students aged 9–14 years? A systematic review. Australian Educational Researcher 48, 525–541 (2021). https://doi.org/10.1007/s13384-020-00400-0

 

[14] Según el mismo informe: “Muchas de las pruebas proceden de quienes intentan vender la tecnología. Pearson financió sus propios estudios para refutar análisis independientes donde se demostraba que sus productos no tenían ninguna incidencia.”

16 Naciones Unidas. (2024). La humanidad generó 62 millones de toneladas de desechos electrónicos en 2022. https://news.un.org/es/story/2024/03/1528476

Otras fuentes:

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