OFF February en el CIFP del Barrio de Bilbao
- Soraya Sánchez
- hace 4 días
- 5 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Fue en noviembre, en un Café OFF, cuando Diego Hidalgo nos habló de OFF February. Recuerdo esa sensación de salir de allí con algo rondándome por dentro. ¿Cómo podía aportar yo a algo así? ¿Cómo podía llevarlo a mi centro?
Me había llevado un dossier en papel y empecé a enseñarlo casi con timidez, como quien comparte algo que todavía no sabe muy bien en qué se va a convertir. Y entonces, mi compañera Rocío Copete lo vio claro, podíamos hacer recreos OFF. Un espacio sencillo, pero necesario, para que el alumnado pudiera desconectar, aunque fuera un rato, del móvil.
Poco después, Rommy me propuso participar en la presentación de la campaña con una performance de zombies digitales en el centro de Madrid. Y, sin darnos cuenta, ya estábamos dentro. Desde el CIFP Barrio de Bilbao quisimos aportar desde lo que somos: nuestras alumnas de Caracterización y Maquillaje Profesional darían vida a esos zombies. Carmen, su profesora y jefa de estudios, facilitó contactos de antiguas alumnas tituladas y se ofreció a apoyar ese día con alumnado del curso actual. Y aquello empezó a crecer.
Y entonces pensé: ¿por qué no hacer algo así en el centro? Algo que no solo se explicara, sino que se sintiera, impactara, hiciera pensar.
La idea empezó a tomar forma: una performance con zombies y nuestro propio manifiesto que hablara de lo que nos está pasando con el móvil, con las redes, con el tiempo… y con nosotras mismas. Teníamos que hacerlo en enero, antes de que el alumnado de primero se fuera de prácticas.
Hubo un momento clave, de esos que lo cambian todo.
Unos días antes del 30 de enero, asistí a una clase de mi compañera Gema Castellano sobre pensamiento crítico. Fue uno de esos momentos en los que sabes que algo importante está pasando en el aula. Me emocionó verla, ver al grupo de 1º A de Integración Social, su implicación… Y ese mismo día le conté que no tenía suficientes zombies. Apenas cuatro. Y alguno, además, fallaba.
Lo que pasó después fue que en apenas dos horas, Gema había conseguido 21 zombies y había movilizado a su alumnado para escribir el manifiesto. Así, sin dudar. Sin ruido. Con una generosidad enorme.
Desde ese momento, ya no era mi idea. Era algo compartido. Y Gema se convirtió en mi otra mitad en todo este proceso.
A partir de ahí, todo empezó a fluir. El alumnado de Caracterización se encargaría del maquillaje, el manifiesto empezaba a tomar forma y distintos ciclos —Animación Sociocultural, Integración Social, Educación Infantil, Igualdad de Género y Atención a Personas en Situación de Dependencia— se implicaban creando pancartas, carteles y organizando la escena. El centro empezaba a moverse.
Nuestra directora, Pilar Cano, llevó la propuesta a la CCP y la acogida fue muy buena. El profesorado empezó a sumar: Gustavo, Jorge y Eugenio, desde Educación Física, organizaron campeonatos de vóley, bádminton y juegos de mesa; Laura, la orientadora, aportó numerosas ideas y también propuso sesiones de mindfulness; Antonio Ruiz, jefe de estudios, se animó con sesiones de body combat; Olga, auxiliar de control, ofreció pilates; e Isabel Chapinal dinamizó actividades con su grupo de Animación Sociocultural, como zumba, juegos y propuestas de información juvenil.
Desde OFF nos conectaron con Paula Álvarez, de Mucho Art Studio, que trajo talleres donde el arte se convertía en una herramienta para pensar(nos).
Creamos una presentación compartida, algo sencillo pero muy vivo, donde el profesorado podía ver, aportar y construir. Daniel Dimas diseñó códigos QR que llenaron el centro de información accesible. No era algo sofisticado, pero sí muy funcional. Todo salió adelante gracias al esfuerzo extra de muchas personas que creíamos en la iniciativa.
Y esas ganas se contagiaron.
Se sumaron más propuestas: Clara, Cristina y yo organizamos talleres de crochet; Rocío Copete preparaba instalaciones con alumnado de Integración Social que encajaban perfectamente con la iniciativa; y poco a poco fuimos dando forma a una programación llena de vida para los recreos de febrero, además de varias jornadas de talleres.
Y llegó el 30 de enero.
No teníamos grandes medios. No había un equipo de sonido impresionante. Pero sí había algo mucho más importante: un grupo de jóvenes interpretando zombies completamente absorbidos por sus móviles… y un manifiesto que removía por dentro.
Escuchar a ese alumnado hablar de la conexión constante, del cansancio, de lo que sienten… fue difícil de explicar. Fue emocionante. Fue necesario.
Tanto, que desde OFF quisieron que ese mensaje saliera fuera. Y así, un grupo de nuestro alumnado participó en una mesa redonda junto a Pedro Piqueras, Estrella Montolío y Darío Villanueva, titulada “Una imagen vale más que mil palabras”. María explicó lo que habíamos vivido mientras se proyectaban imágenes de la performance. Lo hizo con una claridad y una fuerza que emocionaba.
También Víctor, alumno de Educación Infantil, participó en “Walk Instead of Scroll” y compartió después, su experiencia en entrevistas con El País y La Sexta.
Febrero fue intenso. Muy intenso.
El centro se transformó. Se llenó de movimiento, de risas y de propuestas diferentes. De crochet con disfraces, de partidos de bádminton con delantal, de pasillos donde pasaban cosas. Incluso, de la mano de Isabel Chapinal y su grupo de Animación Sociocultural, se organizó el entierro de la sardina, donde se leyó un nuevo manifiesto que nos invitaba a desconectar para reconectar.
También, gracias a Cristina Fernández, llegaron los talleres de Fundación Nueva Barraca, “Más allá de los likes”, que nos abrieron nuevas miradas y que después quisimos repetir con los grupos que no habían podido participar.
Pero, si tengo que quedarme con algo, no es solo lo que hicimos…, sino lo que pasó entre medias.
Las conversaciones, la curiosidad del alumnado al ver a sus profes haciendo body combat o zumba, las reflexiones que se colaban en clase, en casa, en cualquier lugar.
Algo se movió. Y eso es lo importante.
Porque esto no va solo de dejar el móvil. Va de parar. De mirarnos. De preguntarnos qué necesitamos de verdad.
Hemos sembrado algo.
El próximo curso, algunas personas estarán en otros centros. Y esto viajará con ellas. Aparecerán nuevas versiones. Nuevas ideas. Más personas implicadas…
Y crecerá.
Para mí, ha sido esencial caminar esto con Gema. Y también encontrar en el camino a personas como Paula Álvarez o el equipo de Fundación Nueva Barraca. Ha sido un proceso profundamente enriquecedor, en lo profesional… y en lo personal.
Por eso, animamos a otros centros a sumarse a OFF February en 2027.
Porque en los centros educativos hay algo muy poderoso: personas con ganas de hacer cosas que importan.
Y cuando esas personas se encuentran… pasan cosas.
Nuestro agradecimiento a todas las personas que han formado parte de este proceso; aunque no podamos nombrarlas a todas, están presentes en todo lo vivido.
La pregunta es: ¿qué pasaría si esto ocurriera en más centros?

Por Soraya Sánchez







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