El derecho al aburrimiento
- Rommy Artigas

- hace 16 horas
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Los griegos tenían dos palabras para el tiempo.
Kronos: el tiempo que se mide, se agenda y se agota. Kairos: el tiempo cualitativo, el que se habita. El instante en que algo ocurre de verdad.
Llevamos quince años viviendo en Kronos, y hemos olvidado que Kairos existe.
Las plataformas digitales han colonizado con precisión milimétrica cada intersticio de tiempo libre que existía en nuestra vida: el semáforo, la cola del supermercado, el ascensor, el metro, la sala de espera del dentista... y no por accidente → el aburrimiento es el mayor enemigo de su modelo de negocio.
Un usuario que mira al vacío es una oportunidad de extracción perdida.
A estas plataformas no les interesa Kairos, ese tiempo que no se puede medir ni monetizar, el que ocurre mientras parece que “no pasa nada”… y es en ese estado donde el cerebro conecta ideas, consolida lo vivido y genera pensamiento propio.
No pensamos mejor cuando estamos más ocupados. Pensamos mejor cuando nos aburrimos.
Recuperar el aburrimiento no es un lujo ni una pose. Es la condición necesaria para desarrollar espíritu crítico, para saber escucharse. Para que Kairos pueda ocurrir.
El tiempo lento no es improductividad, es un acto de resistencia.
¿Cuándo fue la última vez que dejaste un momento sin llenar?
Por Rommy Artigas




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