Biometría: de la huella dactilar a la cerebral.
- Diego Hidalgo

- 20 feb
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En mis respuestas a la periodista Eva Martínez Rull para este artículo en La Razón, insisto en el carácter fundamental de proteger la última barrera de nuestra intimidad: nuestra actividad cerebral.
Las interfaces cerebro-máquina son capaces de descodificar de manera cada vez más sofisticada la actividad de nuestra mente, con posibles aplicaciones comerciales, militares, profesionales o lúdico-recreativas... pero su despliegue conlleva unos riesgos irreversibles para nuestra libertad y la democracia.
En cuanto al escenario que llevaría a la creación de un Neuro-DNI, me quedo con la respuesta de Mar España:
«[En un informe sobre neurodatos de la Agencia Española de Protección de Datos - AEPD] decíamos que los neurodatos son datos especialmente sensibles. Cualquier sistema tiene que cumplir con el principio de proporcionalidad y un Neuro-DNI no tiene ninguna proporción, legalidad o necesidad».
Por Diego Hidalgo





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