El consumidor pasivo de contenido
- Equipo OFF

- 31 mar
- 1 Min. de lectura
Vas en el metro. A tu izquierda, alguien hace scroll infinito en TikTok. A tu derecha, otra persona reproduce reels de Instagram sin parar.
No quieres mirar. Mantienes la vista al frente. Pero aunque no tienes el más mínimo interés en lo que hacen tus vecinos de asiento, tu campo visual de casi 180 grados capta los cambios de luz, las imágenes, el movimiento y colores brillantes y saturados a tu alrededor.
Es imposible desactivar esa entrada de información ya que tu vista periférica no sabe cerrar una parte de los ojos.
Te conviertes en un consumidor pasivo de contenido. Aunque no quieras, los chutes de dopamina de tu vecino te impactan a ti también, sin haberlo provocado.
Así como el fumador pasivo no elige fumar el humo ajeno, tú no escoges saturarte, distraerte, estresarte, estimularte con el contenido de tu entorno.
Esta hiperconexión ya no solo ocurre en las pantallas que decidimos encender, sino en las que nos rodean.
Si además estás con tus hijos, la normalidad que les llega es que cualquier momento del día a día puede ser llenado por plataformas que anestesian su cerebro.
Si hace años entendimos que fumar en espacios compartidos era nocivo e irrespetuoso, ¿por qué no regulamos esta otra droga que no solo la consume el que se la suministra a sí mismo?
¿Qué os parece la idea de instituir vagones de pasajeros “scroll-free”? ¿O salas de comedor sin smartphones en los restaurantes?



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