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El poder de lo analógico

Foto del escritor: Rommy Artigas
Rommy Artigas
2 sept
2 min de lectura

Actualizado: 2 sept

Hace unos días, tomando un café por la mañana, compartí con unos amigos una charla TED de Carissa Véliz sobre el poder de lo analógico y, como si se tratara de un juego, empezamos a nombrar todos aquellos momentos cotidianos donde lo digital no tiene cabida…


The power of analogue, Carissa Veliz
The power of analogue, Carissa Veliz

Debo decir que esta lista se fue engrosando, y el aluvión de maravillas simples, cotidianas y analógicas que no reemplazaríamos por nada fue imparable.


Porque somos seres analógicos. Nuestros cuerpos se activan al caminar, tocar, sentir temperatura, peso, textura; para respirar aire puro, no para estar inmóviles frente a una luz azul.


Hay una belleza radical en lo cotidiano…


En pasar las páginas de un libro de papel, ver cómo se marcan los bordes con el tiempo, oír el crujido del papel viejo, encontrar una nota desgastada (e ilegible) al margen.


En saber que hay café listo o que alguien está horneando algo por el olor. En el sabor y la textura de una tortilla de patatas casera. En notar, al tocar la piel de alguien, que tiene frío. En escuchar que dicen tu nombre desde otra habitación e ir porque sabes de dónde viene el sonido. En sentir la temperatura y la presión de otro cuerpo a través de un abrazo. En darte cuenta de los cambios de luz del día y de todo lo que pasa cuando estás presente…


Nada de esto es digital, ni requiere batería, ni recopila datos…


Antes de la conexión constante había conexión silenciosa: con uno mismo, con el entorno, con el tiempo que pasa sin tener que rellenarlo con nada.


Volver a lo analógico no es nostalgia, es recobrar el valor de lo simple. Reconectar con el mundo que sigue ahí cuando apagamos la pantalla.


Decide a qué, cómo y cuándo conectarte digitalmente. Tus cinco sentidos siguen ahí, solo necesitas dejarlos trabajar.


Por Rommy Artigas

 
 
 

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